EL ERROR, COMO NECESIDAD

El silencio.

Es muy difícil escucharlo.

Es muy difícil escuchar, en el silencio, a los otros. Otros pensamientos, otros ruidos, otras sonoridades, otras ideas. A través de la escucha, intentamos habitualmente encontrarnos a nosotros mismos en los otros. Queremos encontrar nuestros propios mecanismos, nuestro propio sistema, nuestra racionalidad, en el otro.

Hay en esto una violencia totalmente conservadora.

En lugar de escuchar el silencio, de escuchar a los otros, esperamos escuchamos todavía una vez mas a nosotros mismos. Esta repetición es académica, conservadora, reaccionaria. Es un muro elevado contra el pensamiento, contra aquello que no es posible explicar, todavía, actualmente. Es el producto de una mentalidad sistemática, basada en los priori -interiores o exteriores, sociales o estéticos. Amamos el confort, la repetición, los mitos, amamos escuchar siempre la misma cosa, con sus pequeñas diferencias que nos permiten demostrar nuestra inteligencia.

Escuchar música.

Es algo muy difícil.

Creo que hoy en día es un fenómeno raro.

Escuchamos habitualmente algo literario, escuchamos lo que ha sido escrito, nos escuchamos a nosotros mismos…

El espacio.

La sala de conciertos tradicional es un espacio horrible, ya que no da posibilidades sino UNA sola posibilidad.

Hay un trabajo específico para hacer en cada sala. La música que busco actualmente está escrita CON el espacio: no es nunca semejante en cualquier espacio, sino que trabaja con cada espacio. Esto permite una gran diversidad.

Para Musil, si existe un sentido de la realidad, debe existir un sentido de la posibilidad. Lo que hemos elegido no es necesariamente justo; quizás lo que no hemos elegido era más justo aún. Pasamos por esta experiencia en el trabajo en el estudio: hay muchos imprevistos, azares, errores. Pero errores que tienen una gran importancia.

Porque el error rompe las reglas. Es una transgresión. Es oposición a la institución establecida. Es lo que nos permite vislumbrar otros espacios, otros cielos, otros sentimientos - en el interior y en el exterior, sin dicotomía entre los dos, contrariamente a la mentalidad banal y maniqueísta sostenida hoy en día.

Diversidad del pensamiento musical: no formulas, ni reglas o juegos. Sino un pensamiento que transforme el pensamiento de los músicos, más que entregarles un oficio que les permita hacer una música que se dice actual.

Schoenberg, cuando organizaba los conciertos, imponía muchos ensayos: para la sinfonía de cámara op.9 hizo una decena, pero no hizo el concierto. Esto me ha hecho reflexionar: el trabajo de búsqueda es infinito. La finalidad, la realización, pertenecen a otra mentalidad. Quizás la idea de Schonberg no es una locura y contiene una gran verdad. En el trabajo de investigación o de ensayo estallan los conflictos. Estos son los momentos más emocionantes. Luego viene la ritualidad del concierto. Pero quizás es posible transformar esa ritualidad y despertar los oídos.

Despertar los oídos, los ojos, el pensamiento, el máximo de interiorización exteriorizada: esto es lo esencial hoy.

Luigi Nono.